Mi historia · Mi manera de acompañar
Soy Yasmin Felip
Terapeuta energética, facilitadora de procesos de transformación personal y mamá.
Llevo más de diez años acompañando a personas en sus procesos de crecimiento y autoconocimiento, integrando herramientas energéticas, corporales y emocionales. Pero mi relación con este mundo empezó mucho antes.
Conoce mi historia
Mi madre me acercó al mundo energético desde muy pequeña y crecí siendo una niña especialmente sensible. Me afectaba mucho lo que ocurría a mi alrededor, los ambientes, las emociones de los demás y las situaciones que vivía. Sentía las cosas con mucha intensidad, aunque entonces no siempre sabía cómo gestionarlas.
Con los años, esa sensibilidad me acompañó en experiencias muy distintas. Algunas maravillosas y otras bastante difíciles.
Mi vida no ha sido un camino lineal. He pasado por relaciones difíciles, marcadas por la manipulación y el maltrato emocional, malas compañías y etapas en las que me vi envuelta en ambientes y hábitos adictivos que me alejaron mucho de mí misma. Hubo momentos en los que toqué fondo y tuve que reconocer que necesitaba cambiar muchas cosas en mi vida.
No fue fácil atravesar determinadas experiencias, y tampoco lo fue aprender a mirarlas después. Pero con el tiempo fui comprendiendo muchas cosas sobre mí, sobre mis heridas, mis decisiones y las formas que había aprendido de relacionarme con los demás y conmigo misma.
A lo largo de ese recorrido fueron llegando herramientas que me ayudaron a conocerme mejor, a trabajar mis heridas y a encontrar otras maneras de gestionar lo que sentía. Algunas ya formaban parte de mi vida desde pequeña; otras aparecieron en momentos en los que necesitaba hacer cambios importantes.
Las fui explorando, estudiando y, sobre todo, experimentando en mi propio proceso. Muchas de esas herramientas son las que hoy utilizo para acompañar a otras personas.
Y aunque mi historia ha influido profundamente en mi manera de trabajar, también sé que cada persona tiene su propio recorrido. Lo que me ayudó a mí no tiene por qué ser lo que necesite otra persona. Por eso doy tanta importancia a la escucha y a un acompañamiento verdaderamente individual.



02 · Lo que me sostiene
La naturaleza y el movimiento siempre han sido mi refugio
Hay dos cosas que me han acompañado prácticamente toda la vida y que siguen siendo esenciales para mi bienestar: la naturaleza y el movimiento.
Siempre he sentido una conexión muy especial con las montañas y los ríos. Estar en la naturaleza me ayuda a bajar el ritmo, despejar la mente y recuperar una calma que a veces cuesta encontrar entre las responsabilidades y el ruido cotidiano. Es mi manera de desconectar de todo lo de fuera y volver a conectar conmigo.
Con el movimiento me sucede algo parecido. Me encanta bailar libremente, sin coreografías ni estructuras, sin pensar en cómo queda o en si lo estoy haciendo bien. Simplemente dejar que el cuerpo se mueva como necesita.
La danza libre me ha acompañado en momentos muy diferentes de mi vida. Me ha ayudado a expresar emociones que no sabía poner en palabras, a liberar tensión y a recuperar esa sensación tan bonita de estar presente en mi cuerpo.
Con los años he comprendido que no todo se puede resolver pensando o intentando encontrar una explicación. A veces necesitamos hablar y entender lo que nos ocurre, pero otras veces necesitamos respirar, movernos, sentir o simplemente estar en contacto con la naturaleza.
Esta forma de vivir y experimentar mi propio proceso es una de las razones por las que hoy integro cuerpo, mente, emoción y energía en mis acompañamientos. No los entiendo como partes separadas, porque en mi propia vida he aprendido cuánto se influyen entre sí.
03 · Una nueva etapa
Y entonces llegó la maternidad
Tan dura como mágica.


Ser madre siempre había sido uno de mis mayores deseos, aunque por diferentes circunstancias de la vida no pude cumplirlo hasta 2024.
Hoy tengo un niño pequeño que es una de las mayores alegrías de mi vida.
La maternidad ha sido, sin duda, una de las experiencias que más me han transformado. Siempre digo que es tan dura como mágica, porque hay días preciosos y otros realmente agotadores. Ser madre te cambia las prioridades, los tiempos y muchas cosas que dabas por hechas sobre ti misma.
Me ha enseñado muchísimo sobre el amor, la paciencia, mis límites y la importancia de cuidarme también a mí, incluso cuando parece que todo gira alrededor de las necesidades de los demás.
No voy a idealizarla, porque sé lo exigente que puede llegar a ser. Pero tampoco podría explicar con palabras todo lo que siento por mi hijo.
Él y mi familia son lo más importante de mi vida, y gran parte de las decisiones que tomo hoy tienen que ver con cuidar y disfrutar de lo que estamos construyendo juntos.
Sigo aprendiendo a encontrar el equilibrio entre ser madre, ser pareja, acompañar a otras personas, desarrollar mis proyectos y tener también espacios para mí. No siempre lo consigo, y creo que reconocerlo forma parte de vivir con honestidad.
04 · Mi forma de trabajar
Por qué acompaño como acompaño
Ninguna herramienta es más importante que la persona que tengo delante.
Si algo me han enseñado todos estos años acompañando a otras personas, además de mi propio recorrido, es que ninguna herramienta es más importante que la persona que tengo delante.
Mi experiencia me ha enseñado que cada proceso necesita una mirada diferente. Hay momentos en los que necesitamos comprender lo que nos ocurre, otros en los que el cuerpo necesita expresarse y otros en los que el trabajo energético puede convertirse en un recurso de acompañamiento y autocuidado.
Por eso no me gusta limitar el acompañamiento a una única técnica. En mis sesiones puedo integrar trabajo energético, respiración consciente, movimiento, presencia corporal y diferentes herramientas de autoconocimiento, dependiendo de la persona y de lo que necesite en ese momento.
También creo profundamente en la responsabilidad personal. Para mí, acompañar no significa salvar a nadie ni prometer que una sesión resolverá todos sus problemas. Significa ofrecer un espacio cuidado, cercano y respetuoso donde la persona pueda comprenderse mejor, explorar sus propios recursos y encontrar nuevas formas de afrontar lo que está viviendo.
Me gusta una espiritualidad que forme parte de la vida cotidiana, que no genere miedo ni dependencia y que pueda convivir con el sentido común, la profesionalidad y los pies bien puestos en la tierra.
No tengo todas las respuestas, ni pretendo tenerlas. Continúo aprendiendo, cambiando y descubriendo cosas sobre mí misma, igual que cualquier otra persona.
Y posiblemente eso sea lo que más influye en mi forma de acompañar: no olvido que, antes que terapeuta, soy una persona. Una mujer con su propia historia, sus aprendizajes, sus responsabilidades, sus momentos buenos y sus días difíciles.
Y desde ese lugar, con todo lo que he aprendido personal y profesionalmente, es desde donde hoy elijo acompañar.
Un espacio para ti
Me encantará acompañarte
Si después de conocer un poquito más de mí sientes que mi forma de trabajar conecta contigo, puedes explorar mis sesiones individuales y experiencias, o escribirme si necesitas orientación.
Estaré encantada de escucharte y ayudarte a encontrar el acompañamiento más adecuado para tu momento.